CONCLUSIONES
Estoy seguro de que el ciudadano valorará positivamente el trabajo conjunto de todos los diputados sean del partido que sean. Creo que estaremos de acuerdo en que ha llegado la hora de que la clase política haga el gesto que todos esperamos de ellos. Su situación debe ir paralela a la del electorado, si hay reajustes, son para todos, para bien y para mal.
Si nos consideramos una sociedad adulta y tecnológicamente preparada podríamos sumergirnos en el voto electrónico. ¿Recuerdas las ILP anteriormente comentadas? Podríamos afrontar todos los cambios que estimáramos oportunos, presentar un ILP y que ésta figure en todos los programas electorales de todos los partidos políticos en las siguientes elecciones generales, autonómicas o municipales.
Es entonces cuando tendremos:
- Un Programa Electoral como contrato del partido político con el electorado.
- Un Poder Judicial realmente independiente.
- Una reducción de cargos públicos y un ajuste salarial de éstos.
- Una regulación e igualdad en tasas e impuestos para todo ciudadano español.
- Eliminación del aforamiento y pagas vitalicias.
- Reducción del 50% de las subvenciones y eliminación total para sindicatos y partidos políticos.
- Una igualdad ciudadana en pensiones, educación y derechos.
Y por supuesto todo en un clima de tranquilidad, garantizada por el cumplimiento de no tratar los temas que nos enfrentan.
Recuerda que esta iniciativa no tiene carácter político. El sentimiento general es que conocemos un inmenso abanico de despropósitos, corruptelas, mentiras, engaños, falsedades e intereses malintencionados propiciados por todos nuestros partidos políticos, es por eso que se escribió este manifiesto.
Ya hemos visto el espectáculo diario de una justicia politizada, y eso debe terminar. Un Poder Judicial independiente es imprescindible y garantiza una sociedad mejor al evitar la posibilidad de la impunidad política. El concepto de responsabilidad política debe desaparecer para pasar a ser responsabilidad civil o penal. Los delitos en la vida política no prescriben.
Y en una o dos legislaturas todo habrá cambiado. El político pasa de nuevo al servicio del ciudadano y no a sus intereses partidistas.
Cualquier político que exprese una opinión contraria al objetivo de este programa estaría faltando a los principios de equidad ciudadana y ajuste económico que todos nos merecemos y a la que todos nos debemos. La abstención debería ser nuestra respuesta ante estos individuos.
Reivindicaciones territoriales, lingüísticas, religiosas, de género o políticas son en su justa medida, termómetros sociales pero deberían quedar al margen mientras dure la renovación, debiendo primar el bien común.
Puede que algunos políticos, sobre todo mayores, no vean finalizadas algunas de sus reivindicaciones regionalistas por la demora en la implantación del Programa Electoral Único, pero ese sacrificio conlleva una mejora ciudadana que su hijos y nietos agradecerán.
Después, en otro marco y con nuevas normas, podremos debatir sobre todos los temas.